Saltar al contenido

Día 30: Demos hoy gracias al Sagrado Corazón por los beneficios que esperamos recibir en la gloria

¿Quieres ver los demás días? Da clic aquí.

Índice

    Inicio

    En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

    Acto de contrición

    Sagrado Corazón de Jesús, que en el divino sacramento de la Eucaristía estás vivo e inflamado de amor por nosotros, aquí nos tienes en tu presencia, pidiéndote perdón de nuestras culpas e implorando tu misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, el haberte ofendido. Tú eres tan bueno que no mereces esa ingratitud. Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar, según ellas, nuestro humilde corazón. Amén.

    Meditación de hoy al Sagrado Corazón de Jesús

    La misericordia que da el Señor en la tierra a sus criaturas es, apenas, una sombra pálida de la que reserva para ellas en la eternidad.

    El cielo ha de ser nuestro estado perfecto y ahí se realizará la mayor dicha que pudiera haber jamás soñado el hombre. Será tal nuestra dicha que ni la menor proporción de ella podría caber en la más desbordada de nuestras fantasías.

    Si una sola gota de los consuelos que derrama hoy el Señor en nuestro corazón basta para que olvide éste sus mayores tristezas, ¿Qué será cuando se inunde de paz y de buenaventura?

    Si apenas el ver la perfección y belleza que nos ha querido dejar el autor de la creación en algunas de sus criaturas -y que el arte reproduce en sus obras maestras- nos estremece el alma, ¿Qué será ver cara a cara a la suprema Belleza, y perfección que, abiertamente y sin velos, se comunica en la eternidad a sus elegidos?

    Allí la salud sin el menor riesgo de enfermedad o molestia; la vida sin la dolorosa perspectiva de una muerte próxima o lejana; el amor sin tibieza ni desfallecimiento; allí la fiesta perpetua del alma.

    El aleluya que se canta en el cielo no es como el de la tierra: mezclado con gemidos de persecución o gritos de combate. Se vence en la gloria con la paz, no con fatigas y sudores. Se vive gozando con pureza, se ama con la mayor plenitud y alcance que es dado concebir en la palabra amor. Eso nos promete Dios; eso nos reserva.

    ¡Gracias, Corazón de Jesús, gloria de los bienaventurados, sol esplendente de la feliz ciudad de Dios! Gracias por esos dones que por Ti esperamos y que, mediante tu gracia y nuestras obras, estamos seguros de poder poseer algún día.

    Se medita unos momentos

    AIma mía, alza los ojos al cielo azul lleno de estrellas por la noche y de día radiante de claridad.

    Contempla tu patria, el dulce hogar de tu Padre, la mansión que dentro de poco va a ser tu patrimonio. Región maravillosa de paz, felicidad y eterna esperanza. Con sus ángeles y santos, con la Reina gloriosa de todos ellos, María; con la humanidad resplandeciente de Cristo y con la majestad de la Santísima Trinidad. Todo es para ti.

    Ensancha tu corazón, extiende tus deseos, dilata tu imaginación, sé codiciosa, alma mía, hasta donde puedas serlo: todo excederá tus ilusiones.

    No habrá bienes que perezcan con la muerte ni amores que la edad marchite o la ausencia entibie.

    No habrá fortuna que se acabe, pues nada de lo que el mundo ofrece para hacernos felices tiene cabida allí. Nada de eso será tu felicidad.

    Dios mismo será tu recompensa. Contempla la grandeza de tu porvenir, lo magnífico de tus esperanzas. Enciende el ardor de poseerlas y rinde mil gracias al Corazón divino, quien será el que te proporcione la gracia de Dios.

    Sagrado Corazón de Jesús, no quiero esperar a recibir tus dones para agradecértelos.

    El hijo que lee el testamento de su padre y se ve nombrado en la herencia, no espera a darle las gracias al padre hasta que esté en posesión de los bienes. No, aquellas letras que le prometen el bien equivalen para él a un título de propiedad.

    Y esas letras las has escrito Tú muchas veces en tu testamento, y en ellas cien veces me has nombrado a mí, heredero de tu gloria. Gracias, Señor, muchas gracias.

    Te las damos en este último día de nuestro mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Anhelamos reunirnos contigo en el cielo para cantarlas ahí, en unión del Padre y del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos. AMÉN

    Se medita y se pide una gracia particular para este día.

    Oración y Acto de consagración al Sagrado Corazón de Jesús

    Rendido a tus pies, oh Jesús mío, considerando las extraordinarias muestras de amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña continuamente tu adorable Corazón, te pido, con humildad, la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo. Quiero hacerme digno de los favores y bendiciones que con generosidad concedes a los que, de veras, te conoce, te aman y te sirven.

    Mira que soy necesitado, dulce Jesús, y sólo necesito de Ti, como el mendigo necesita la limosna que han de dar los hombres. Mira que soy muy tosco, oh soberano Maestro, y necesito de tus divinas enseñanzas para que sean luz y guía de mi ignorancia. Mira que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los débiles, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer.

    Seas todo para mí, Sagrado Corazón; socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, bastón de mis pasos, remedio de mis males, auxilio de toda necesidad. De Ti lo espera todo mi corazón. Tú lo alentaste y lo invitaste, cuando con sencillas palabras dijiste repetidas veces en tu Evangelio: vengan a mi… Aprendan de mi… Pida; llamen…

    A las puertas de tu Corazón vengo, llamo, pido y espero. Del mío te hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tómalo Tú y dame a cambio lo que Tú sabes que me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. AMÉN.

    Aquí se rezará  3 Padre Nuestro, 3 Ave María y  3 Gloria, en recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a santa María Margarita Alacoque. Luego se rezan las letanías al Sagrado Corazón de Jesús:

    Letanías al Sagrado Corazón de Jesús

    Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
    Cristo, ten piedad de nosotros, Cristo, ten piedad de nosotros.
    Señor, ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
    Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
    Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
    
    Dios, Padre celestial, Ten piedad de nosotros.
    Dios, Hijo, Redentor del mundo, Ten piedad de nosotros.
    Dios, Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros.
    Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, Ten piedad de nosotros.
    
    Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, de infinita majestad, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, templo santo de Dios, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, deseado de las eternas colinas, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, colmado de oprobios, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, víctima por los pecadores, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren, Ten piedad de nosotros.
    Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, Ten piedad de nosotros.
    
    Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor.
    Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos, Señor.
    Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros.
    Jesús, manso y humilde de Corazón, Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

    Oración final al Sagrado Corazón de Jesús

    Oh, Dios todopoderoso y eterno, mira en el Corazón de tu amadísimo Hijo las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece, y concede el perdón a estos hijos tuyos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, nuestro señor Jesucristo, el cual vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

    En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.