Día 18: En el Sagrado Corazón hallaremos la mayor honra

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En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

Sagrado Corazón de Jesús, que en el divino sacramento de la Eucaristía estás vivo e inflamado de amor por nosotros, aquí nos tienes en tu presencia, pidiéndote perdón de nuestras culpas e implorando tu misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, el haberte ofendido. Tú eres tan bueno que no mereces esa ingratitud. Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar, según ellas, nuestro humilde corazón. Amén.

Meditación de hoy al Sagrado Corazón de Jesús

Se llaman ilustres y honrados, según el mundo, los que obtienen por sus méritos o por su fortuna el favor de los príncipes; los que tienen libre entrada e influyen mucho en los palacios de los poderosos.

A ellos se les ve, generalmente, con una admiración mezclada con secreta envidia. Más por sus riquezas y poderío, se les señala por el lustre que rodea su nombre, por el esplendor e viven sus familias, por la consideración y el respeto que les tienen sus conciudadanos.

Y, no obstante, cuán fugaz y pasajera es esta gloria humana, y cuán fácilmente se transforma en olvido y, quizá, en espantosa desgracia. Las historias están llenas de estas catástrofes de la vanidad humana. Más de una vez se han tocado en el mismo día los extremos de la mayor elevación y de la mayor ignominia: el trono en la mañana y, por la noche, la cárcel.

No es ese el honor y la gloria que a sus servidores concede el Sagrado Corazón de Jesús. Los cercanos y favoritos de este generoso Monarca no pierden nunca la gracia real, si no renuncian a ella espontáneamente con su voluntario apartamiento. Son admitidos en intimidad y poseen cerca de Él la más absoluta influencia. De su recomendación pueden servirse para alcanzar del Padre cuanto les sea conveniente, para sí o para sus hermanos.

No se mostró más dadivoso y blando con los suyos aquel antiguo José de lo que, con nosotros, quiere mostrarse nuestro hermano mayor, Jesucristo. A los que le hayan hecho compañía en la vida, promete asiento junto a Él para juzgar al mundo en el supremo tribunal. A los que lo hayan tenido por suyo en la tierra y ante los hombres, promete Él reconocerlos por suyos ante su Padre celestial.

Se medita unos momentos

Si ambicionamos gloria, honores y reconocimientos, que sean solamente aquellos que nos puede dar el Sagrado Corazón. Oigamos lo que dijo a sus discípulos y en ellos a cada uno de nosotros: «Ya no los llamaré siervos, porque el siervo ignora lo de su señor; los llamaré, sí, amigos, porque todo lo que de mi Padre recibí se lo comuniqué a ustedes». ¿Qué príncipe de la tierra hablaría alguna vez así a sus súbditos cuando quisiera honrarlos?

Lo reconozco, Jesús mío, y por eso en adelante no quiero ya otra gloria ni otro honor que los que resulten de servirte a Ti. Guárdense los reyes sus palacios, los cortesanos su codiciada influencia, los poderosos los favores con los que honran a sus amigos. Ténganse por engañosos esos sus favores que tan caros se compran y tan fácilmente se pierden. No excitará ya mi codicia el brillo de los fastuosos vestidos, de los elevados puestos, del renombre, de la fama popular incierta y veleidosa.

Oh, Jesús, quien contigo vive alcanza la mayor alcurnia; quien pueda llamarse tuyo adquiere el más elevado título de honor. No deseo más ni quiero menos. Esta será mi principal nobleza. La cruz, la herida cruel y la corona de espinas que muestras en tu Corazón serán mis blasones, los únicos blasones que harán que me reconozcan como tuyo en el juicio en tu palacio. Soy ambicioso, Jesús mío, y no me contento con reinar más que contigo en la gloria que preparas a tus escogidos. Dame cada día más sed de esos verdaderos honores y haz que los alcance un día en tu reino celestial…

Se medita y se pide una gracia particular para este día.

Oración y Acto de consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Rendido a tus pies, oh Jesús mío, considerando las extraordinarias muestras de amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña continuamente tu adorable Corazón, te pido, con humildad, la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo. Quiero hacerme digno de los favores y bendiciones que con generosidad concedes a los que, de veras, te conoce, te aman y te sirven.

Mira que soy necesitado, dulce Jesús, y sólo necesito de Ti, como el mendigo necesita la limosna que han de dar los hombres. Mira que soy muy tosco, oh soberano Maestro, y necesito de tus divinas enseñanzas para que sean luz y guía de mi ignorancia. Mira que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los débiles, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer.

Seas todo para mí, Sagrado Corazón; socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, bastón de mis pasos, remedio de mis males, auxilio de toda necesidad. De Ti lo espera todo mi corazón. Tú lo alentaste y lo invitaste, cuando con sencillas palabras dijiste repetidas veces en tu Evangelio: vengan a mi… Aprendan de mi… Pida; llamen…

A las puertas de tu Corazón vengo, llamo, pido y espero. Del mío te hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tómalo Tú y dame a cambio lo que Tú sabes que me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. AMÉN.

Aquí se rezará  3 Padre Nuestro, 3 Ave María y  3 Gloria, en recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a santa María Margarita Alacoque. Luego se rezan las letanías al Sagrado Corazón de Jesús:

Letanías al Sagrado Corazón de Jesús

Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros, Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, Ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, Ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, Ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de infinita majestad, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de las eternas colinas, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, colmado de oprobios, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima por los pecadores, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, Ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de Corazón, Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración final al Sagrado Corazón de Jesús

Oh, Dios todopoderoso y eterno, mira en el Corazón de tu amadísimo Hijo las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece, y concede el perdón a estos hijos tuyos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, nuestro señor Jesucristo, el cual vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.




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