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La participación en la Liturgia

La participación de la liturgia corresponde a los fieles cuanto se sienten interesados y comprometidos en la celebración, desde el momento de su preparación hasta su realización.

Cuando participamos en la liturgia de este modo, se siente el verdadero gozo de poner de nuestra parte para que todo resulte lo mejor posible.

Aquí veremos puntos sobre cómo debe ser nuestra participación. Recuera que esta entrada pertenece al tercer tema de nuestro curso de liturgia que puedes ver dando clic aquí.

La participación en la liturgia
¿Cómo debe ser la participación en la Liturgia?
Índice

    Cómo debe ser la participación en la liturgia

    Como lo has notado hasta el momento, nuestro texto central ha sido el Sacrosanctum Concilium y aquí lo sigue siendo, pues ahí mismo nos dice cómo debe ser esta participación:

    • Plena, consciente y activa (n. 14)
    • Consciente, piadosa y activa (n. 48)
    • los fieles pongan su alma en consonancia con su voz (n. 11)
    • no asistan como extraños y mudos (n. 48)
    • instruidos en la Palabra de Dios (n. 48)
    • fortalecidos en el banque del Cuerpo del Señor (n. 48)
    • aprendan a ofrecerse a sí mismos (n. 48)

    De la mano de estas orientaciones, podemos reflexionar más sobre este punto. La liturgia ha e ser:

    Externa: hay participación externa cuando todo le cuerpo manifiesta sus posturas, voz y gestos la adhesión interna a la celebración.

    Interna: compromete a todo el interior de la persona: mente, corazón, voluntad, conciencia para acoger y responder a la salvación que llega en la celebración.

    Consciente: cuando la persona que participa sigue con su conciencia y capta con su reflexión los momentos y el sentido de la celebración litúrgica.

    Activa: el fiel ha de participar no sólo con su interioridad sino también con su acción, según el servicio o ministerio que desempeña en la asamblea.

    Piadosa: la asamblea celebra el encuentro redentor con el misterio pascual que nos constituye y recuerda la condición de hijos de Dios, recibida en el bautismo.

    Ferviente: motivada por la fe en la Trinidad y por la caridad hacia los hermanos de la asamblea y hacia los demás ausentes.

    Plena: integral y total, de cuerpo y espíritu, del momento actual, haciendo memoria de la historia de la salvación, que se renueva en la Liturgia.

    Personal: cada fuel presente ha de ser el actor que interviene según los diferentes ministerios asignados.

    Comunitaria: los fueles no celebran aisladamente ni solitariamente Forman comunidad y como pequeña Iglesia reunida ofrecen el culto al Señor y reciben la Salvación.

    Fructuosa: al vivir y celebrar así la Liturgia, necesariamente la asamblea recibe el don del misterio pascual, que dará sus frutos en la vida concreta de cada día.

    La participación activa como cristianos

    A continuación veremos dos textos que señalan las razones de porqué los fueles deben participar en la Liturgia, las cuales al final podremos resumir en:

    1.- Porque el bautismo los constituye en celebrantes y

    2.- Porque la Liturgia ha de ser la fuente de donde alimente su vida espiritual.

    Ahora sí, leamos los textos correspondientes:

    • «La santa madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas que exige la naturaleza de la Liturgia misma, y a la cual tiene derecho y obligación, en virtud del bautismo, el pueblo cristiano, “linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido” » (SC 14)
    • «La Liturgia es la fuente primaria y necesaria en la que han de beber los fieles el espíritu verdaderamente cristiano» (SC 14)

    Exigencias de la liturgia misma

    Aquí podremos dividir en dos la exigencias, unas en externas y otras en internas:

    Exigencias externas

    • Evitar el protagonismo: cada fiel debe estar dispuesto para el ministerio asignado, poniendo sus cualidades al servicio de la mejor celebración y permaneciendo como un más, dentro de la asamblea.
    • Evitar el acaparamiento: es necesario repartir los servicios, uno solo debe evitar hacer todo el trabajo mismo, pues la liturgia es comunitaria.
    • Evitar el desfile constante: de personas que se mueven en el área del altar y en otras partes del templo.
    • Puntualidad: para participar desde el inicio.
    • Guardar las posturas correctas en todo momento

    Exigencias internas

    • Comprender el sentido profundo de la celebración y cómo se manifiesta en lo signos, gestos, oraciones, etc.
    • Intervenir activamente
    • Coherencia entre nuestros actos externos y lo que vivimos realmente.
    • Conectar nuestra vida con el espíritu de la liturgia.
    • Prolongar en la vida lo que hemos celebrado.

    Este tema en particular nos debe hacer reflexionar cómo se nuestra participación en la Liturgia, sobre todo en la Eucaristía dominical.

    ¿Sabías las exigencias de la liturgia? ✠


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