Santo Rosario Bíblico con meditación para cada misterio

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Cómo iniciar el Santo Rosario

Señal de la cruz

Lector: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén

Oración de invocación al Espíritu Santo:

Lector: Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.
Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Lector: Envía, Señor, tu Espíritu
Todos: Y se renovará la faz de la tierra.

Oremos:

¡Oh Dios, que has instruido
los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo!,
concédenos que sintamos rectamente
con el mismo Espíritu
y gocemos siempre de su divino consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

Lector: Ave María purísima
Todos: Sin pecado concebida

Acto de contrición. Todos:

Señor mío Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero,
me pesa de todo corazón haber pecado,
porque he merecido el infierno y he perdido el cielo,
sobre todo porque te ofendí a Ti,
que eres bondad infinita,
a quien amo sobre todas las cosas.
Propongo firmemente,
con tu gracia, enmendarme y evitar las ocasiones próximas de pecado,
confesarme y cumplir la penitencia.
Confío en que me perdonarás por tu infinita misericordia.
Amén.

Lector: Abre, Señor, mis labios.
Asamblea: Y mi boca proclamará tu palabra.

Lector: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Todos: Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Misterios Gozosos (Lunes y Sábados)

Hoy Lunes/Sábado vamos a recordar los misteriosos Gozosos de nuestro Señor Jesucristo. Recordemos poner en manos de nuestra Madre cada una de nuestras peticiones.

Primer Misterio Gozoso: La Encarnación del Hijo de Dios

Evangelio según San Lucas
(Lc 1,26-31.38)

Al cabo de seis meses, Dios envió al ángel Gabriel donde una joven virgen, que vivía en una ciudad de Galilea llamada Nazaret, y que era prometida de José, de la familia de David. Y el nombre de la virgen era María.

Entró el ángel a su casa y le dijo: «Alégrate tú, la amada y favorecida; el Señor está contigo». Estas palabras la impresionaron muchísimo y se preguntaba que querría decir este saludo.

Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Vas a quedar embarazada y darás a luz a un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande, y con razón lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios le dará el trono de David, su antepasado. Gobernará por siempre el pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás».

Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso tu hijo será santo y con razón lo llamarán Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel. En su vejez ha quedado esperando un hijo, y la que no podía tener familia, se encuentra ya en el sexto mes del embarazo; porque para Dios nada es imposible».

«Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor; hágase en mí lo que has dicho». Después de estas palabras, el ángel se retiró».

-Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Meditación:

María Santísima es la más grande de las criaturas, porque fue elegida por Dios para ser la Madre de Jesús.
La divina maternidad de María es grande porque aceptó con plena libertad esta enorme responsabilidad.
En efecto, en los planes de Dios no existe grandeza sin compromiso y responsabilidad.
Ojalá que cada uno de nosotros trate de imitar a María, logrando esta misma actitud de servicio y completa aceptación de la voluntad de Dios.
Que nadie diga: "Esto es un compromiso muy grande. No puedo aceptarlo". En realidad, no hay salvación sin compromiso.
Si queremos hacer algo por la gloria de Dios y la salvación de nuestros hermanos, tenemos que estar dispuestos a aceptar cada día los planes de Dios según se nos vayan presentando, sin miedos y temores injustificados.
En realidad, nada es imposible para el que confía en el poder de Dios.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel

Evangelio según San Lucas: (Lc 1, 39-42)

«Por esos días, María partió apresuradamente a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

«Al oír su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: «Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre».

«¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. «¡Dichosa por haber creído que de cualquier manera se cumplirán las promesas del Señor!»

«María dijo entonces:

«Celebra todo mi ser la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en el Dios que me salva: Porque quiso mirar la condición humilde de su esclava, en adelante, pues todos los hombres dirán que soy feliz. 

En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas por mí; reconozcan que Santo es su nombre, que sus favores alcanzan a todos los que le temen y prosiguen a sus hijos. Su brazo llevó a cabo hechos heroicos, arruinó a los soberbios con sus maquinaciones. Sacó a los poderosos de sus tronos y puso en su lugar a los humildes; repletó a los hambrientos de todo lo que es bueno y despidió vacíos a los ricos; de la mano tomó a Israel, su siervo demostrándole así su misericordia.

Esta fue la promesa, que ofreció a nuestros padres y que reservaba a Abraham y a sus descendientes para siempre».

María se quedó cerca de tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.

-Palabra del Señor.
-Gloria a ti, Señor Jesús.

Meditación:

María, una vez que concibió a Jesús por obra del Espíritu Santo, sintió un gran deseo de llevarlo a otros. De inmediato fue a visitar a su prima Isabel.

La sola presencia de Jesús en el seno de María, purificó y santificó a Juan el Bautista, antes de que naciera.

Así Jesús, por mediación de María, pudo empezar a realizar su misión salvadora.

«Dichosa por haber creído» (Lc 1, 45), dijo santa Isabel a María. La fe en el poder de Dios, que siempre cumple sus promesas, es la base para una vida auténticamente cristiana

Si tuviéramos la misma fe de María en los planes de Dios, ¡Cuán distinta sería nuestra vida espiritual!

En efecto, la Biblia está llena de promesas para el que cree. Si todavía nos quedamos pobres en el campo espiritual, es porque nos falta fe.

Pidamos a la Virgen María una grande fe en las promesas de Dios y en sus planes de Amor.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén

Evangelio según San Lucas: (Lc 2, 1-20)

Por aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, por el que se debía proceder a un censo en todo el imperio. Éste fue llamado “el primer censo”, siendo Quirino gobernador de Siria.
Todos, pues, empezaron a moverse para ser registrados cada uno en su ciudad natal. José también, que estaba en Galilea, en la ciudad de Nazaret, subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, porque era descendiente de David; allí se inscribió con María, su esposa, que estaba embarazada.
Mientras estaban en Belén, llegó para María el momento del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal de la casa.
En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. Se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de claridad. Y quedaron muy asustados.
Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo, pues yo vengo a comunicarles una buena noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor. Miren cómo lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel, y alababan a Dios con estas palabras: «Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia.»
Después que los ángeles se volvieron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha dado a conocer.» Fueron apresuradamente y hallaron a María y a José con el recién nacido acostado en el pesebre. Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho del niño.
Todos los que escucharon a los pastores quedaron maravillados de lo que decían. María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior.
Después los pastores regresaron alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, tal como los ángeles se lo habían anunciado.

-Palabra del Señor.
-Gloria a ti, Señor Jesús.

Meditación:

Bendito seas, Virgen Madre, cuyo seno albergó a Aquel que no cabe en el cielo ni en la tierra y que quiso alimentarse con tu sangre purísima.

Que tu nombre sea glorificado y tu maternal protección nos ampare siempre.

Enséñanosa ser humildes a preferir siempre a los más pobres y a no ambicionar nunca las grandezas de este mundo.

Que toda nuestra vida sea un himno a la gloria de Dios y un signo de esperanza para los hombres de buena voluntad, los pobres y lo snecesitados.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Cuarto Misterio Gozoso: La presentación de Jesús en el Templo

Evangelio según San Lucas (Lc 2, 22-35)

Asimismo, cuando llegó el día en que, de acuerdo con la Ley de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, tal como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También ofrecieron el sacrificio que ordena la Ley del Señor: una pareja de tórtolas o dos pichones.
Había entonces en Jerusalén un hombre muy piadoso y cumplidor a los ojos de Dios, llamado Simeón. Este hombre esperaba el día en que Dios atendiera a Israel, y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría antes de haber visto al Mesías del Señor. El Espíritu también lo llevó al Templo en aquel momento.
Como los padres traían al niño Jesús para cumplir con él lo que mandaba la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios con estas palabras:
Ahora, Señor, ya puedes dejar que tu servidor muera en paz, como le has dicho.
Porque mis ojos han visto a tu salvador,
que has preparado y ofreces a todos los pueblos,
luz que se revelará a las naciones
y gloria de tu pueblo, Israel.
Su padre y su madre estaban maravillados por todo lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Mira, este niño traerá a la gente de Israel caída o resurrección. Será una señal de contradicción, mientras a ti misma una espada te atravesará el alma. Por este medio, sin embargo, saldrán a la luz los pensamientos íntimos de los hombres.»

-Palabra del Señor.
-Gloria a ti, Señor Jesús.
< Meditación:

Jesús, al entrar a este mundo, dijo al Padre celestial: «Tu no quisiste sacrificios, ni ofrendas, sino que me formaste un cuerpo. Aquí vengo para cumplir tu voluntad» (Heb 10,5.9)

Ahora Jesús viene a ratificar aquella ofrenda, que hizo en el primer instante de su concepción virginal. Y todo esto lo hace por medio de María.

Que la Virgen María se digne presentarnos al Padre celestial como ofrenda agradable, con nuestros sacrificios diarios, nuestras alegrías, nuestros trabajos y nuestras angustias.

Nos enseñe a ser siempre fieles en el cumplimiento de nuestros deberes religiosos, como lo fue ella que llevó a Jesús al templo para cumplir con la Ley de Moisés.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

Evangelio según San Lucas (Lc 2, 41-52)

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió los doce años, subió también con ellos a la fiesta, pues así había de ser. Al terminar los días de la fiesta regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran.
Seguros de que estaba con la caravana de vuelta, caminaron todo un día. Después se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos. Como no lo encontraran, volvieron a Jerusalén en su búsqueda. Al tercer día lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas.
Sus padres se emocionaron mucho al verlo; su madre le decía: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy angustiados mientras te buscábamos.» El les contestó: «¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que yo debo estar donde mi Padre?» Pero ellos no comprendieron esta respuesta.
Jesús entonces regresó con ellos, llegando a Nazaret. Posteriormente siguió obedeciéndoles. Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón.
Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres.io

Meditación:

María y José perdieron a Jesús y su corazón se llenó de un grande dolor. Lo mismo tenemos que sentir nosotros al  apartarnos de Jesús a causa del pecado.

Pidamos a la Virgen María y a San José que nos ayuden a buscar continuamente a Jesús, mediante la oración, el estudio de la Biblia y la práctica de los sacramentos.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Para concluir el Santo Rosario se reza:
1 Padre Nuestro
3 Aves Marías
La letanía (Más delante las podras encontrar en «Cómo terminar el Santo Rosario»)

Misterios Dolorosos (Martes y Viernes)

Los días martes y viernes vamos a meditar los misterios dolorosos de nuestro Señor Jesucristo. Recuerda poner en manos de Dios tus intenciones.

Primer Misterio Doloroso: La oración en el Huerto

Evangelio según San Lucas (Lc 22, 39-48).

Después Jesús salió y se fue, como era su costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron también sus discípulos. Llegados al lugar, les dijo: «Oren para que no caigan en tentación.»

Después se alejó de ellos como a la distancia de un tiro de piedra, y doblando las rodillas oraba con estas palabras: «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.»
(Entonces se le apareció un ángel del cielo para animarlo.

Entró en agonía y oraba con mayor insistencia. Su sudor se convirtió en gotas de sangre que caían hasta el suelo.)
Después de orar, se levantó y fue hacia donde estaban los discípulos. Pero los halló dormidos, abatidos por la tristeza.

Les dijo: «¿Ustedes duermen? Levántense y oren para que no caigan en tentación.»
Todavía estaba hablando cuando llegó un grupo encabezado por Judas, uno de los Doce. Como se acercara a Jesús para darle un beso, Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?»

-Palabra del Señor.
-Gloria a ti, Señor, Jesús.

Meditación:

Después de la última Cena, Jesús se dirigió al huerto de los Olivos y se puso en oración. Delante de sus ojos desfilaton los pecados de toda la humanidad, dede Adán hasta el último hombre que vivirá en este mundo. Su coracón no resisitió frente a tanto horror y tanta rebeldía en contra de Dios. Sus venas estallaron y su cuerpo se cubrió de un sudor de sangre.

En este momento tan doloros, lo que más lo hizo sufrir fue darse cuenta que para muchos su sangre sería inútil, puesto que no iban a querer convertirse, dejando el pecado.

«Padre mío -gimió Jesús-, si es posible aleja de mí este cáliz… ¡Pero que se cumpla tu voluntad y no la mía!».

señor, Jesús, ten misericordia de nosotros. Todos hemos desfilado delante de ti durante aquella tremenda agonía. Perdón, Señor, por la sangre preciosa que derramaste en aquella hora tan triste.

Enséñanos a orar para no volver a caer en el pecado. Danos la fuerza para estar siempre despiertos en los momentos más importantes de nuestra vida y de la vida de la Iglesia y la sociedad. Que no nos dejemos vencer por el sueño, dejando a tus enemigos campo libre para hacer el mal.

Señor Jesús, no permitas que el amor a las cosas materiales nos aleje de Ti, como sucedió a Judas. Que nunca lleguemos a traicionarte por ninguna razón.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Segundo Misterio Doloroso: La flagelación de Jesús atado a la columna

Evangelio según San Marcos (Mc 15, 6-15)

Cada año, con ocasión de la Pascua, Pilato solía dejar en libertad a un preso, a elección del pueblo. Había uno, llamado Barrabás, que había sido encarcelado con otros revoltosos por haber cometido un asesinato en un motín.

Cuando el pueblo subió y empezó a pedir la gracia como de costumbre, Pilato les preguntó: «¿Quieren que ponga en libertad al rey de los judíos?» Pues Pilato veía que los jefes de los sacerdotes le entregaban a Jesús por una cuestión de rivalidad. Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente a que pidiera la libertad de Barrabás.

Pilato les dijo: «¿Qué voy a hacer con el que ustedes llaman rey de los judíos?» La gente gritó: «¡Crucifícalo!» Pilato les preguntó: «Pero ¿qué mal ha hecho?» Y gritaron con más fuerza: «¡Crucifícalo!»

Pilato quiso dar satisfacción al pueblo: dejó, pues, en libertad a Barrabás y sentenció a muerte a Jesús. Lo hizo azotar, y después lo entregó para que fuera crucificado.

-Palabra del Señor
-Gloria a ti, Señor.

Meditación

Por temor a quedar mal con el pueblo, Pilatos mandó flagelar a Jesús, no obstante que lo reconociera inocente. Lo mismo hacemos nosotros, cuando cometemos algún pecado por muedo al qué dirá la gente. Preferimos la gloria que viene de los hombres a la que viene de Dios.

Señor, apiádate de nosotros, Por intercesión de tu santísima Madre, perdona la impureza de nuestras miradas, de nuestros pensamientos y deseos.

Tú sabes que somos polvo. Danos fuerza para resistir a las tentaciones y valor para hacer penitencia por los pecados cometidos.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Tercer Misterio Doloroso: La coronación de espinas

Evangelio según San Mateo (Mt 27, 27-31):

Los soldados romanos llevaron a Jesús al patio del palacio y reunieron a toda la tropa en torno a él. Le quitaron sus vestidos y le pusieron una capa de soldado de color rojo.

Después le colocaron en la cabeza una corona que habían trenzado con espinos y en la mano derecha le pusieron una caña. Doblaban la rodilla ante Jesús y se burlaban de él, diciendo: «¡Viva el rey de los judíos!» Le escupían en la cara y con la caña le golpeaban en la cabeza.

Cuando terminaron de burlarse de él, le quitaron la capa de soldado, le pusieron de nuevo sus ropas y lo llevaron a crucificar.

-Palabra del Señor.
-Gloria a ti, Señor.

Meditación:

Jesús, el verdadero Rey del cielo y de la tierra, fue coronado como rey de burla. Aquella escena triste y vergonzosa sigue repitiéndose continuamente. Gobiernos, autoridades y pueblo en general siguen burlándose de Jesús, hablando mal de la religión, de los sacerdotes, de la Virgen, de los catequistas…

Muchos siguen prefiriendo más a Barrabás que a Jesús. Para ellos vale más el dinero, el sexo y el poder, que la enseñanza y el amor de Jesús. Confían más en los hombres que en Cristo. Quisieran ver a Cristo desterrado de la política, la escuela, el trabajo, el hogar y hasta del mismo corazón del hombre.

Señor Jesús, perdónales porque no saben lo que hacen. Nosotros queremos que Tú sigas siendo nuestro rey. Estamos dispuestos a dar la vida por ti y por tu Reino.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Cuarto Misterio Doloroso: Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario

Evangelio según San Lucas (Lc 23, 26-31)

Cuando lo llevaban, encontraron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron con la cruz para que la llevara detrás de Jesús.

Lo seguía muchísima gente, especialmente mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloren por mí. Lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos. Porque llegarán días en que se dirá: «Felices las mujeres que no tienen hijos. Felices las que no dieron a luz ni amamantaron.»

Entonces dirán: «¡Que caigan sobre nosotros los montes, y nos sepulten los cerros!» Porque si así tratan al árbol verde, ¿Qué harán con el seco?

-Palabra del Señor.
-Gloria a ti, Señor.

Meditación:

Si alguien ser mi discípulos -dijo Jesús en cierta ocasión- que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mc 8,34). Por lo tanto, negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguir a Jesús, es fundamental para cada cristiano.

Señor Jesús, ayúdanos a entender nuestra obligación como discípulos tuyos. Enséñanos a renunciar a la flojera y a las comodidades, para tomar nuestra cruz diaria y seguirte.

Que cada uno de nosotros pueda ser un verdadero cirineo, que te ayude a llevar la grande cruz de la humanidad.

En efecto, mediante nuestros sufrimientos, aceptados con gozo, nos transformamos en colaboradores de Cristo, en la grande obra de la salvación.

Por eso estamos meditando sobre la Pasión de Jesús: no tanto para llorar por él, que ya no sufre, sino para tomar conciencia del grave problema de nuestra salvación y la salvación de nuestros hermanos.

«No lloren por mí -dijo Jesús-; más bien lloren por ustedes y por sus hijos».

Señor Jesús, ayúdanos a tener un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados y a luchar cada día más para tener una vida nueva.

Danos fuerza también para luchar por la salvación de nuestros hermanos.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Quinto Misterio Doloroso: La crucifixión y muerte de Jesús

Evangelio según San Lucas (Lc  23, 32-46)

Junto con Jesús llevaban también a dos malhechores para ejecutarlos. Al llegar al lugar llamado de la Calavera, lo crucificaron allí, y con él a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. (Mientras tanto Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.») Después los soldados se repartieron sus ropas echándolas a suerte.

La gente estaba allí mirando; los jefes, por su parte, se burlaban diciendo: «Si salvó a otros, que se salve a sí mismo, ya que es el Mesías de Dios, el Elegido.» También los soldados se burlaban de él. Le ofrecieron vino agridulce diciendo: «Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.» Porque había sobre la cruz un letrero que decía: «Este es el rey de los judíos.»

Uno de los malhechores que estaban crucificados con Jesús lo insultaba: «¿No eres tú el Mesías? ¡Sálvate a ti mismo y también a nosotros.» Pero el otro lo reprendió diciendo: «¿No temes a Dios tú, que estás en el mismo suplicio? Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho, pero éste no ha hecho nada malo.» Y añadió: «Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino.» Jesús le respondió: «En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.»

Hacia el mediodía se ocultó el sol y todo el país quedó en tinieblas hasta las tres de la tarde. En ese momento la cortina del Templo se rasgó por la mitad, y Jesús gritó muy fuerte: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Y dichas estas palabras, expiró.

-Palabra del Señor.
-Gloria a ti, Señor.

Meditación:

«Para los que se pierde, la predicación de la cruz no deja de ser locura. En cambio para los que somos salvados es poder de Dios» (1 Cor 1,18).

Sí, Señor Jesús, en tu muerte gloriosa el Padre celestial manifestó su sabiduría y su poder salvador. En tu sangre hemos sido salvados.

te alabamos y te adoramos, oh Cristo, pues por tu Cruz redimiste al mundo. Tú eres el Cordero de Dios, que mediante su muerte, borró nuestros pecados.

Gracias por tu grande amor. Que cada día podamos descubrir siempre más la gravedad de nuestro pecado y la inmensidad de tu amor por nosotros.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Para concluir el Santo Rosario se reza:
1 Padre Nuestro
3 Aves Marías
La letanía (Más delante las podras encontrar en «Cómo terminar el Santo Rosario»)

Misterios Gloriosos (Miércoles y Domingos)

 

Los días miércoles y domingos vamos a meditar los misterios gloriosos de nuestro Señor Jesucristo. Recuerda poner tus intenciones después de presentar cada misterio.

Primer Misterio Glorioso: La Resurrección del Hijo de Dios

Del Santo Evangelio según San Marcos (Mc 16, 1-18):

Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé, compraron aromas para embalsamar el cuerpo. Y muy temprano, el primer día de la semana, llegaron al sepulcro, apenas salido el sol. Se decían unas a otras: «¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?»

Pero cuando miraron, vieron que la piedra había sido retirada a un lado, a pesar de ser una piedra muy grande.
Al entrar en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, vestido enteramente de blanco, y se asustaron. Pero él les dijo: «No se asusten. Si ustedes buscan a Jesús Nazareno, el crucificado, no está aquí, ha resucitado; pero éste es el lugar donde lo pusieron.

Ahora vayan a decir a los discípulos, y en especial a Pedro, que él se les adelanta camino de Galilea. Allí lo verán, tal como él les dijo.»  Las mujeres salieron corriendo del sepulcro. Estaban asustadas y asombradas, y no dijeron nada a nadie por el miedo que tenían.

Jesús, pues, resucitó en la madrugada del primer día de la semana. Se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a los que habían sido compañeros de Jesús y que estaban tristes y lo lloraban. Pero al oírle decir que vivía y que lo había visto, no le creyeron.
Después Jesús se apareció, bajo otro aspecto, a dos de ellos que se dirigían a un pueblito. Volvieron a contárselo a los demás, pero tampoco les creyeron.

Por último se apareció a los once discípulos mientras comían, y los reprendió por su falta de fe y por su dureza para creer a los que lo habían visto resucitado.
Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará; el que se niegue a creer será condenado.

Estas señales acompañarán a los que crean: en mi Nombre echarán demonios y hablarán nuevas lenguas; tomarán con sus manos serpientes y, si beben algún veneno, no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y quedarán sanos.»

-Palabra del Señor.
-Gloria a ti, Señor Jesús.

Meditación:

Al tercer día después de la muerte, Jesús resucitó glorioso. Después de la duda, el sufrimiento, la agonía, la muerte y el entierro, llegó el día de la gloria, la felicidad y la paz. Mediante su muerte, Cristo nos liberó del pecado y mediante su resurrección nos dio una nueva vida.

También nosotros, si queremos resucitar y vivir con Cristo, primero tenemos que morir al pecado. En efecto, no podemos llegar al domingo de resurrección sin pasar por el viernes santo, hecho de renuncia y sufrimiento.

Y la señal de que hemos pasado de la muerte a la vida es el amor hacia los hermanos (1 Jn 3,14), si amamos de veras a nuestros hermanos, podemos estar seguros de que hemos resucitado con Cristo.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión del Señor al cielo

Del libro de los Hechos de los apóstoles (Hech 1, 3-11):

De hecho, se presentó a ellos después de su pasión y les dio numerosas pruebas de que vivía. Durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios. En una ocasión en que estaba reunido con ellos les dijo que no se alejaran de Jerusalén y que esperaran lo que el Padre había prometido. «Ya les hablé al respecto, les dijo: Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días.»

Los que estaban presentes le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el Reino de Israel?» Les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer los tiempos y las etapas que solamente el Padre tenía autoridad para decidir. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo cuando venga sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los extremos de la tierra.»

Dicho esto, Jesús fue arrebatado ante sus ojos y una nube lo ocultó de su vista. Ellos seguían mirando fijamente al cielo mientras se alejaba. Pero de repente vieron a su lado a dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Amigos galileos, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado volverá de la misma manera que ustedes lo han visto ir al cielo.

-Palabra de Dios.
-Gloria a Ti, Señor.

Meditación:

Cuarenta días después de la resurrección, Jesús subió al cielo, donde está sentado a la derecha del Padre.

«Si han resucitado con Cristo -nos advierte San Pablo-, busquen las cosas de arriba, donde se encuentra Cristo, sentado la diestra de Dios. Piensen en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Pues ustedes han muerto y su vida está ahora escondida con Cristo, en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, ustedes también vendrán a la luz con él, y les tocará una parte de su gloria» (Col 3,14).

La resurrección y la Ascensión de Jesús al cielo marcan el destino final de cada hombre que sigue el camino de Cristo. 

Que nadie ni nada nos ditraigan de este camino precioso, que nos lleva a la felicidad eterna.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias: 

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Tercer Misterio Glorioso: La venida del Espíritu Santo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (Hech 2, 1-13) 

 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban, y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos.

Todos quedaron llenos del Es píritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran.
Estaban de paso en Jerusalén judíos piadosos, llegados de todas las naciones que hay bajo el cielo. Y entre el gentío que acudió al oír aquel ruido, cada uno los oía hablar en su propia lengua. Todos quedaron muy desconcertados y se decían, llenos de estupor y admiración: «Pero éstos ¿no son todos galileos? ¡Y miren cómo hablan!

Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa. Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia, Panfilia, Egipto y de la parte de Libia que limita con Cirene. Hay forasteros que vienen de Roma, unos judíos y otros extranjeros, que aceptaron sus creencias, cretenses y árabes. Y todos les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.»

Todos estaban asombrados y perplejos, y se preguntaban unos a otros qué querría significar todo aquello. Pero algunos se reían y decían: «¡Están borrachos!» 

-Palabra de Dios.
-Gloria a Ti, Señor.

Meditación:

Al recibir el Espíritu Santo, los Apóstoles cambiaron profundamente dejando a un lado el miedo y la cobardía, se lanzaron a proclamar a Cristo con valentía y entusiasmo.

Lo mismo pasará con nosotros, cuando quedemos llenos del Espíritu Santo. Nos volveremos en auténticos «testigos de Cristo», con una fe viva y comunicativa. Por lo tanto, no nos olvidemos nunca de pedir al padre celestial el grande don del Espíritu Santo, que es la base y el fundamento de una vida cristiana auténtica.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de María al cielo

 Lectura del Libro de Judit (Jdt 13,18-20)

 ¡Y bendito sea el Señor Dios, Crea dor del cielo y de la tierra, que te condujo para que cortaras la cabeza del jefe de nuestros enemigos!

Jamás los hombres olvidarán la confianza que has demostrado, y siempre recordarán las hazañas de Dios.
Haga Dios que siempre te celebren, y que nunca te falten sus dones, porque no vacilaste en exponer tu vida por tu pueblo oprimido, y, para salvarnos del desastre, tomaste ante Dios la decisión más eficaz.»

-Palabra de Dios.
-Gloria a ti, Señor.

Meditación:

Judit es una figura de María. Como Judit cortó la cabeza de Holofernes el general que quería destruir al pueblo de Dios, así María aplastó la cabeza del demonio, el principal enemigo de la humanidad. Por eso atribuimos a María las mismas alabanzas que el pueblo judío tributó a Judit.

¿Cómo sabemos que María Santísima, después de haber vivido en este mundo, fue llevada al cielo en cuerpo y alma?

Lo sabemos estudiando la Biblia y la Tradición, que representan las dos formas de cómo la Revelación ha llegado hasta nosotros.

En la Biblia encontramos solamente algún indicio acerca de esta verdad, al presentarnos a María como la «llena de gracia», la «bendita entre todas las mujeres» y la «Madre del Señor». Es en la Tradición donde, desde el principio, encontramos claramente este dogma, hasta que el Papa Pío XII lo declaró solemnemente el año de 1950.

Era justo que María, que nunca había sido sometida a la esclavitud del pecado, quedara libre de la corrupción de la muerte.

Gracias sean dadas al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo por todos los dones y privilegios, que concedió a María, nuestra Madre. Y que algún día, todos juntos, podemos tener la dicha de alcanzarla en la patria celestial, para bendecirla y alabarla por toda la eternidad.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Quinto Misterio Glorioso: La coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado

Lectura del Apocalipsis de San Juan y Cantar de los Cantares (Ap 12,1; Cant 6,10) 

Apareció en el cielo una señal grandiosa: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas.

¿Quién es esta que surge como la aurora, bella como la luna, brillante como el sol, temible como un ejército?».

-Palabra del Señor.
-Gloria a ti, Señor.

Meditación:

Por ser elegida como Madre de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, María fue elevada por encima de todas las criaturas como verdadera reina del cielo y de la tierra. 

Por eso amamos y honramos tanto a la Virgen María. POrque sabemos que es la criatura más grande que existe, la «escogida» de Dios.

Por eso acudimos tanto a su maternal intercesión. Porque sabemos que Dios escucha siempre su oración en nuestro favor.

Oh María, madre de Jesús y madre nuestra, acepta la ofrenda de nuestro corazón como señal de que te reconocemos como nuestra verdadera Reina. Ampáranos, protégenos, defiéndenos de todos los peligros. Y concédenos, el día de nuestra muerte, abrir los ojos a la feliz eternidad contemplando tu santo nombre.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Para concluir el Santo Rosario se reza:
1 Padre Nuestro
3 Aves Marías
La letanía (Más delante las podras encontrar en «Cómo terminar el Santo Rosario»).

 

Misterios Luminosos (Jueves)

Los días Jueves, el día en que se instituyó la Eucaristía, rezamos los misterios Luminosos.

Primer Misterio Luminoso: El Bautismo en el Jordán

Del Santo Evangelio según San Mateo (Mt 3,13-17)

Por entonces vino Jesús de Galilea al Jordán, para encontrar a Juan y para que éste lo bautizara. Juan quiso disuadirlo y le dijo: «¿Tú vienes a mí? Soy yo quien necesita ser bautizado por ti.»

Jesús le respondió: «Deja que hagamos así por ahora. De este modo cumpliremos todo como debe hacerse.» Entonces Juan aceptó.
Una vez bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Al mismo tiempo se oyó una voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo, el Amado; en él me complazco.»

-Palabra del Señor.
-Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación:

Jesús, siendo Dios, se hace hombre, el último de los hombres, representante de la humanidad pecadora. Por eso pide el bautismo de Juan, un bautismo de arrepentimiento. Así cumple la voluntad del Padre hasta el fondo.

Y tú ¿Qué? ¿Todo anda bien en tu vida? ¿No necesitas arrepentirte de algo? Piénsalo bien. Posiblemente Dios espera una palabra tuya de arrepentimiento, para hacerte oír en tu corazón lo que tal vez nunca oíste o que ya olvidaste: «He aquí a mi hijo amado«.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Segundo Misterio Luminoso: Las bodas de Caná

Del Santo Evangelio Según San Juan (Jn 2, 1-11)

Tres días más tarde se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos.

Sucedió que se terminó el vino pre parado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Qué quieres de mí, Mujer? Aún no ha llegado mi hora.»
Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»
Había allí seis recipientes de piedra, de los que usan los judíos para sus purificaciones, de unos cien litros de capacidad cada uno. Jesús dijo: «Llenen de agua esos recipientes.» Y los llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, les dijo, y llévenle al mayordomo.» Y ellos se lo llevaron.

Después de probar el agua convertida en vino, el mayordomo llamó al novio, pues no sabía de dónde provenía, a pesar de que lo sa bían los sirvientes que habían sacado el agua. Y le dijo: «Todo el mundo sirve al principio el vino mejor, y cuando ya todos han bebido bastante, les dan el de menos calidad; pero tú has dejado el mejor vino para el final.»

Esta señal milagrosa fue la primera, y Jesús la hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

-Palabra del Señor.
-Gloria a ti, Señor Jesús.

Meditación:

¿Que te parece la actitud de María? Siempre atenta a las necesidades de los demás. Como una verdadera madre.

En realidad, Jesús no pensaba hacer ninfún milagro. Fue María que lo empujó a intervenir. Y salió el milagro que dejó a todos admirados y convencidos de que Jesús no era un hombre cualquiera, sino alguien enviado por Dios.

¿Qué nos enseña esto? A estar atentos a las necesidades de los hermanos y hacer todo lo posible para dar una respuesta, según la capacidad de cada uno. Después interviene Dios, que hace lo demás a su manera, hasta realizar algún milagro, si es necesario. Y con esto despierta y alimenta la fe de todo hombre de buena voluntad.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Tercer Misterio Luminoso: El anuncio del Reino de Dios

Del Santo Evangelio Según San Marcos (Mc 1, 14-15):

Después de que tomaron preso a Juan, Jesús fue a Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios. Decía: «El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Renuncien a su mal camino y crean en la Buena Nueva.»

-Palabra del Señor.
-Gloria a ti, Señor Jesús.

Meditación:

¿Queremos formar parte del Reino de Dios? Adelante. Antes que nada tenemos que dejar todo lo que os aparta de Dios y después hacer todo lo posible por conocer y seguir a Cristo con su Evangelio. De otra manera, se trata de puras palabras.

¿Qué es el Reino de Dios? El mundo como lo quiere Dios. Pues bien, en Cristo ya tenemos las primicias de este nuevo mundo, hecho según el corazón de Dios. Y Jesús, con presencia, con su palabra y con su acción, anuncia y establece el Reino de Dios.

¿Que hacer, entonces? Asociarnos a Cristo y a su Iglesis en esta misión de anunciar y hacer presente el Reino de Dios. ¿Cómo? Antes que anda, cambiando de actitud, aceptando y viviendo el Evangelio; y después, una vez hechos ciudadanos del Reino, tratando de ensanchar sus fronteras hasta los confines de la Tierra.

Que nada ni nadie quede al margen del Reino de Dios. Que la cultura, la política, la economía… todo quede impreganado por los valors del Reino hasta hacer de la familia humana la grande familia de Dios.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Cuarto Misterio Luminoso: La Transfiguración

Del Santo Evangelio según San Marcos (Mc 9, 1-10)

Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: algunos de los que están aquí presentes no conocerán la muerte sin que ya hayan visto el Reino de Dios viniendo con poder.»

Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó a ellos solos a un monte alto. A la vista de ellos su aspecto cambió completamente. Incluso sus ropas se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo sería capaz de blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús.

Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Levantemos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» En realidad no sabía lo que decía, porque estaban aterrados. En eso se formó una nube que los cubrió con su sombra, y desde la nube llegaron estas palabras: «Este es mi Hijo, el Amado, escúchenlo.» Y de pronto, mirando a su alrededor, no vieron ya a nadie; sólo Jesús estaba con ellos.

Cuando bajaban del cerro, les ordenó que no dijeran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron el secreto, aunque se preguntaban unos a otros qué querría decir eso de “resucitar de entre los muertos”.

-Palabra del Señor.
-Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación:

Se trata de un acontecimiento semejante al del bautismo de Jesús en el Jordán. También aquí Jesús vivió una experiencia que le ayudó a descubrir la importancia de su misión. Esta experiencia también sirvió mucho a los Apóstoles que contemplaron su gloria.

Quiera Dios que la meditación de este misterio nos ayude a tener los mismo sentimientos de los Apóstoles, especialmente San Pedro, quien llegó a escribir que a consecuencia de la Transfiguración, creyó «más firmemente en el mensaje de los profetas», de tal manera que el Evangelio que se nos predicó debe ser considerado como «una lámpara que luce en un lugar oscuro, hasta que se levante el día y el Lucero de la mañana brille en nuestros corazones» (Cf. 2 Pe. 1, 19).

Oh Señor Jesús, concede también nosotros poder saborear tu gloria, no sólo por un instante, sino por toda la eternidad, en compañía de nuestros seres queridos.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Quinto Misterio Luminoso:  La institución de la Eucaristía

Del Santo Evangelio Según san Marcos (Mc 14, 12-25)

El primer día de la fiesta en que se comen los panes sin levadura, cuando se sacrificaba el Cordero Pascual, sus discípulos le dijeron: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la Cena de la Pascua?»

Entonces Jesús mandó a dos de sus discípulos y les dijo: «Vayan a la ciudad, y les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa en que entre y digan al dueño: El Maestro dice: ¿Dónde está mi pieza, en que podré comer la Pascua con mis discípulos? El les mostrará en el piso superior una pieza grande, amueblada y ya lista. Preparen todo para nosotros.»

Los discípulos se fueron, entraron en la ciudad, encontraron las cosas tal como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
Al atardecer llegó Jesús con los Doce. Y mientras estaban a la mesa comiendo, les dijo: «Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar, uno que comparte mi pan.» Ellos se entristecieron mucho al oírle, y empezaron a preguntarle uno a uno: «¿Seré yo?»

El les respondió: «Es uno de los Doce, uno que moja su pan en el plato conmigo. El Hijo del Hombre se va, conforme dijeron de él las Escrituras, pero ¡pobre de aquel que entrega al Hijo del Hombre! Sería mucho mejor para él no haber nacido.»
Durante la comida Jesús tomó pan, y después de pronunciar la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomen, esto es mi cuerpo.» Tomó luego una copa, y después de dar gracias, se la entregó y todos bebieron de ella. Y les dijo: «Esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que será derramada por muchos. En verdad les digo que no volveré a probar el fruto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios.»

-Palabra del Señor.
-Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación:

La Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia. Es el más grande regalo que Jesús ha hecho a sus discípulos.

Señor Jesús, gracias por este sacramento admirable. Gracias por este bello regalo que nos hiciste. Que cada vez que participemos en la Santa Misa, recordemos este gesto de amor y nos alimentemos con tu Cuerpo y con tu Sangre, para que no desfallezcamos en el duro camino de la vida.

Santísima Virgen María, consíguenos de tu Hijo Jesús un grande amor por la Eucaristía. Que el pecado no nos impida nunca disfrutar de este banquete, que Jesús nos ofrece continuamente a través de su Iglesia.

Rezar:
1 Padre nuestro
10 Ave María

Jaculatorias:

 Lector: María, Madre de gracia, Madre de misericordia
Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

 Lector: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
Todos: Y lleva todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia, Amén.

Para concluir el Santo Rosario se reza:
1 Padre Nuestro
3 Aves Marías
La letanía (Más delante las podras encontrar en «Cómo terminar el Santo Rosario»)

Cómo terminar el Santo Rosario

Al finalizar el rezo de los 5 misterios del Santo Rosario, se continua orando con esta sección:

Padre Nuestro:

Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Aves Marías del Santo Rosario:

1. Dios te Salve María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen Purísima antes del parto en tus manos ponemos nuestra fe para que la ilumines, llena eres de gracia el Señor está contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.

2. Dios te Salve María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima en el parto, en tus manos ponemos nuestra esperanza para que la alientes, llena eres de gracia el Señor está contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.

3. Dios te Salve María Santísima, esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima después del parto, en tus manos ponemos nuestra caridad para que la inflames, nuestros dones y carismas para que los perfecciones y todas nuestras necesidades para que las remedies, llena eres de gracia el Señor está contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.

Dios te Salve, María Santísima, Templo, Trono y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin la culpa Original

Salve

Dios te salve, Reina
y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos
los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos;
y después de este destierro,
muéstranos a Jesús,

Fruto bendito de tu vientre.
¡Oh, clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!
Ruega por Nosotros Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestros Salvador Jesucrito, Amén.

Después se sigue con la Letanía:

Letanías del Santo Rosario

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, Ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, Ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, Ten piedad de nosotros.

Santa María, Ruega por nosotros.
ruega por nosotros, Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros.
Santa Virgen de las Vírgenes, Ruega por nosotros.
Madre de Cristo, Ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, Ruega por nosotros.
Madre purísima, Ruega por nosotros.
Madre castísima, Ruega por nosotros.
Madre siempre virgen, Ruega por nosotros.
Madre inmaculada, Ruega por nosotros.
Madre amable, Ruega por nosotros.
Madre admirable, Ruega por nosotros.
Madre del buen consejo, Ruega por nosotros.
Madre del Creador, Ruega por nosotros.
Madre del Salvador, Ruega por nosotros.
Madre de misericordia, Ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, Ruega por nosotros.
Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros.
Virgen digna de alabanza, Ruega por nosotros.
Virgen poderosa, Ruega por nosotros.
Virgen clemente, Ruega por nosotros.
Virgen fiel, Ruega por nosotros.
Espejo de justicia, Ruega por nosotros.
Trono de la sabiduría, Ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, Ruega por nosotros.
Vaso espiritual, Ruega por nosotros.
Vaso digno de honor, Ruega por nosotros.
Vaso de insigne devoción, Ruega por nosotros.
Rosa mística, Ruega por nosotros.
Torre de David, Ruega por nosotros.
Torre de marfil, Ruega por nosotros.
Casa de oro, Ruega por nosotros.
Arca de la Alianza, Ruega por nosotros.
Puerta del cielo, Ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, Ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, Ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, Ruega por nosotros.
Consoladora de los afligidos, Ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, Ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, Ruega por nosotros.
Reina de los Patriarcas, Ruega por nosotros.
Reina de los Profetas, Ruega por nosotros.
Reina de los Apóstoles, Ruega por nosotros.
Reina de los Mártires, Ruega por nosotros.
Reina de los Confesores, Ruega por nosotros.
Reina de las Vírgenes, Ruega por nosotros.
Reina de todos los Santos, Ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, Ruega por nosotros.
Reina asunta a los Cielos, Ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros.
Reina de la familia, Ruega por nosotros.
Reina de la paz. Ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad y misericordia de Nosotros.

 

Oración Final

Oremos

Te rogamos nos concedas,
Señor Dios nuestro,
gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión
de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente
y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

Oración Dios te Salve

Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros Santa Madre de Dios,
Para que seamos dignos de alcanzar la gloria y promesa de nuestro Señor Jesucristo, Amén.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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